Una familia correntina precisa $647.490 para comer todos los días

El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) dio a conocer su relevamiento de precios correspondiente a septiembre de 2026, que refleja nuevos incrementos en el costo de las canastas básicas y una creciente dificultad de las familias correntinas para cubrir sus necesidades esenciales.

Según el informe, una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, necesitó más de $1.456.000 para acceder a la Canasta Básica Total (CBT) y superar la línea de pobreza. En tanto, para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, requirió más de $647.000.

Los datos fueron elaborados a partir de un relevamiento realizado en más de 200 comercios de Corrientes capital, Empedrado, Goya, Santa Rosa y Curuzú Cuatiá.

Incrementos en las canastas básicas

En una entrevista exclusiva con Radiofmtotal Silvana Lagraña Directora del ISEPCI Corrientes, explicó que durante septiembre ambas canastas registraron un incremento mensual del 4%.

En términos interanuales, la Canasta Básica Total acumuló una suba del 49%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria también presentó un incremento del 49%. En la variación acumulada del año, ambas canastas registraron aumentos del 47%.

La verdulería fue uno de los rubros que más impactó en el relevamiento mensual, con un incremento del 6%. Dentro de los productos relevados, se destacaron las subas de frutas y verduras, entre ellas la cebolla, el zapallo y la mandarina.

En la variación interanual, la carnicería se posicionó entre los rubros de mayor incremento, con una suba del 83%. En tanto, dentro de la canasta alimentaria, la verdulería acumuló un aumento del 73%.

Caída del consumo y pérdida del poder adquisitivo

La Graña advirtió que el incremento sostenido de los precios, combinado con ingresos que no evolucionan al mismo ritmo, profundiza la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.

La referente del ISEPCI señaló que esta situación genera cambios negativos en los hábitos de consumo, como la sustitución de alimentos, la reducción de las cantidades adquiridas y, en muchos casos, la decisión de dejar de consumir determinados productos esenciales.

Asimismo, remarcó que existe una brecha significativa entre la evolución de los salarios y el costo de las canastas básicas. Según los datos mencionados durante la entrevista, los salarios del sector privado acumularon un incremento del 20%, mientras que los del sector público alcanzaron el 23%, frente al 47% de aumento acumulado en las canastas.

Endeudamiento de las familias y dificultades comerciales

Otro de los aspectos preocupantes señalados por la entrevistada es el creciente endeudamiento de los hogares, que recurren a créditos, préstamos y tarjetas para poder llegar a fin de mes.

La Graña sostuvo que las dificultades también alcanzan al sector productivo y comercial, donde la caída de las ventas afecta la rentabilidad de los establecimientos y pone en riesgo su continuidad.

En ese contexto, alertó sobre la pérdida de empleos formales y el crecimiento de la informalidad laboral en distintos sectores de la provincia.

También hizo referencia a la situación de la construcción, particularmente afectada por la paralización de la obra pública, una actividad que consideró estratégica por su capacidad de generar puestos de trabajo y dinamizar las economías locales.

Una realidad que atraviesa a toda la provincia

Desde el ISEPCI indicaron que, si bien cada localidad correntina presenta características productivas particulares, existen problemáticas comunes vinculadas a la caída del consumo, los ingresos insuficientes, las dificultades de las empresas y el deterioro de las condiciones laborales.

La Graña cuestionó que la desaceleración de la inflación no se traduzca necesariamente en una mejora de la calidad de vida de la población, debido a que los ingresos continúan rezagados frente al costo de los bienes y servicios esenciales.

Finalmente, la titular del instituto planteó la necesidad de implementar políticas públicas orientadas a fortalecer el consumo, acompañar a los comerciantes y al sector productivo, generar empleo formal y mejorar las condiciones de vida de las familias.

El informe de septiembre vuelve a poner de manifiesto las dificultades económicas que atraviesan numerosos hogares correntinos, en un escenario donde cubrir las necesidades básicas representa un desafío cada vez mayor.
 

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