Comercios y ferias itinerantes: Bromatología planteó la necesidad de actualizar las normas en Curuzú Cuatiá


La Municipalidad de Curuzú Cuatiá mantuvo una reunión con representantes de la Asociación de Comercio, comerciantes locales, autoridades del Honorable Concejo Deliberante y funcionarios municipales para analizar la habilitación y el funcionamiento de las denominadas ferias itinerantes o “comercios golondrina” que llegan a la ciudad por períodos determinados.

La directora de Bromatología municipal, Graciela Quintana, en una entrevista a Radiofmtotal explicó que el encuentro permitió aclarar el procedimiento utilizado por el municipio para habilitar este tipo de emprendimientos y remarcó que los requisitos son los mismos tanto para comerciantes locales como para quienes llegan desde otras ciudades.

Quintana recordó que, en una primera oportunidad, una feria intentó instalarse en Curuzú Cuatiá sin haber iniciado el correspondiente trámite de habilitación. En aquella ocasión se impidió el desarrollo de la actividad, se labraron actas de infracción y las actuaciones fueron elevadas al Tribunal de Faltas.

Posteriormente, los responsables de la feria se acercaron al municipio para interiorizarse sobre los requisitos. La habilitación comienza con la presentación de un expediente, documentación personal, constancias fiscales y demás requisitos correspondientes. Luego intervienen las distintas áreas municipales y Bromatología realiza las inspecciones necesarias.

Entre las condiciones exigidas se encuentran matafuegos, fumigación, instalaciones sanitarias y el cumplimiento de las condiciones correspondientes al rubro declarado. En el caso de la feria mencionada, se autorizó la comercialización de productos de tienda y bazar, pero no se habilitó la venta de alimentos.

Venta ambulante y “competencia desleal”

Durante la entrevista también se abordó la preocupación de los comerciantes locales por la presencia de vendedores ambulantes, especialmente quienes comercializan frutas, verduras u otros productos.

Quintana explicó que la venta ambulante está contemplada en las ordenanzas municipales y que los inspectores cobran la correspondiente CISA, cuyo monto no queda a criterio del área sino que está establecido en la ordenanza tarifaria.

Según explicó, los valores varían de acuerdo con la actividad y el tipo de mercadería comercializada. También aclaró que la tasa de reinspección veterinaria y el cobro correspondiente al tránsito pesado son conceptos diferentes.

El desafío de las ventas por redes sociales

Uno de los principales puntos planteados durante la entrevista fue el crecimiento de las ventas realizadas a través de redes sociales y desde domicilios particulares.

La directora de Bromatología reconoció que se trata de una problemática que no afecta únicamente a Curuzú Cuatiá, sino que representa un desafío para los municipios en general, debido a que las actuales ordenanzas no contemplan adecuadamente las nuevas modalidades de comercialización online.

En particular, señaló las dificultades para controlar la elaboración y venta de alimentos desde viviendas particulares. El Código Alimentario Argentino establece condiciones específicas para la elaboración comercial de alimentos y, según explicó Quintana, Bromatología no puede habilitar una cocina familiar como si se tratara de una cocina comercial.

Además, existe una dificultad vinculada al ingreso de los inspectores a domicilios particulares, ya que se encuentra involucrado el derecho a la privacidad.

“Lo que tenemos que apuntar es a la educación al consumidor”, sostuvo Quintana, al remarcar que quien compra alimentos debería conocer dónde fueron elaborados y bajo qué condiciones.

En ese sentido, advirtió que los comercios habilitados son sometidos a controles sanitarios, mientras que al comprar alimentos elaborados en lugares que no cuentan con habilitación ni inspección existe un riesgo sanitario mayor.

Plantean actualizar las ordenanzas

Ante el crecimiento de las ventas online y las nuevas formas de comercialización, Quintana consideró necesario avanzar en una actualización integral de las normas municipales.

La funcionaria sostuvo que sería conveniente trabajar conjuntamente entre el Concejo Deliberante, el área jurídica, Comercio y Bromatología para analizar nuevas herramientas que permitan regular estas actividades, establecer eventualmente cánones o tasas y garantizar condiciones similares para todos los actores.

También señaló que existen otras normas que necesitan ser revisadas. Entre ellas mencionó el sistema de bajas de comercios: actualmente las habilitaciones son indefinidas y la normativa exige que la baja sea realizada personalmente, lo que genera un registro con comercios que ya no funcionan.

“El área de Comercio necesita una actualización con estas nuevas formas de comercialización”, afirmó Quintana, quien consideró que la revisión debería realizarse con participación de distintos sectores.

Finalmente, recordó que la Dirección de Bromatología funciona en la Terminal de Ómnibus, local N.º 6, donde los vecinos y comerciantes pueden acercarse para realizar consultas o plantear inquietudes.
 

 

Comentarios

Comentar artículo