Los resultados de las pruebas PISA 2025, que evalúan a estudiantes de 15 años en las áreas de lectura, matemática y ciencias, volvieron a poner bajo la lupa el desempeño del sistema educativo argentino.
En declaraciones exclusiva a Radiofmtotal el docente especialista en gestión educativa y referente de la Organización Argentinos por la Educación, Flavio Buccino, explicó que la comparación con 2022 forma parte de una serie histórica de evaluaciones que se realizan cada tres años y que permiten observar la evolución de los aprendizajes.
Buccino señaló que la Argentina registró una disminución en sus resultados y perdió posiciones en el ranking internacional, aunque remarcó que el fenómeno no debe analizarse únicamente desde la situación actual.
“La Argentina está en una meseta, está en un estancamiento a lo largo de esta serie histórica de los últimos años”, sostuvo.
El especialista destacó además que la caída no es exclusivamente argentina, ya que el rendimiento educativo también disminuyó a nivel mundial. En el caso de América Latina, explicó que las desigualdades socioeconómicas y educativas tienen un fuerte impacto sobre los resultados.
Datos que no deben convertirse rápidamente en diagnósticos
Uno de los principales conceptos planteados durante la entrevista fue la necesidad de diferenciar entre datos, información y diagnóstico.
Buccino advirtió que los resultados de PISA muestran una situación determinada, pero no permiten por sí solos establecer las causas. Entre las hipótesis posibles mencionó el impacto de la tecnología, las redes sociales, Internet y la inteligencia artificial; las condiciones socioeconómicas; la pobreza; la relación actual entre conocimiento y sociedad; y la formación de los docentes.
“Los datos son datos, los datos no son diagnósticos”, remarcó.
Según su planteo, los resultados deberían convertirse en información que permita desarrollar investigaciones y, posteriormente, diseñar políticas públicas concretas. El objetivo debería ser que esas políticas puedan ser evaluadas nuevamente en futuras mediciones.
El rol de los docentes
Respecto del desempeño docente, Buccino fue contundente al señalar que Argentina no tiene malos docentes, aunque sí enfrenta problemas vinculados con el reconocimiento social, la formación y las condiciones laborales de quienes ejercen la profesión.
Planteó la necesidad de fortalecer tanto la formación inicial como la capacitación permanente y generar incentivos para que los jóvenes con mejores desempeños también consideren la docencia como una opción profesional.
En ese sentido, cuestionó que el sistema educativo cuente con numerosas instituciones de formación docente sin una evaluación integral que permita determinar cuáles funcionan mejor y qué aspectos deberían modificarse.
Evaluar a los docentes, las escuelas y las políticas
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de ampliar el sistema de evaluación.
Buccino sostuvo que actualmente se pone el foco principalmente en los logros de aprendizaje de los estudiantes, pero que sería necesario contar también con evaluaciones docentes, institucionales y de las propias políticas educativas.
Como ejemplo mencionó la entrega de computadoras y notebooks a estudiantes durante distintos programas educativos. Según explicó, faltan evaluaciones oficiales que permitan determinar con claridad cuánto contribuyeron esas herramientas a mejorar los aprendizajes.
También planteó una cuestión adicional: evaluar las propias evaluaciones. Es decir, analizar si instrumentos como PISA o Aprender están midiendo exactamente aquello que el sistema educativo necesita conocer.
“No hay que buscar culpables”
Buccino cuestionó la utilización política de los resultados educativos para adjudicar responsabilidades a gobiernos anteriores o actuales.
Recordó que cuando una evaluación muestra una mejora suelen atribuirse los resultados a las políticas de la gestión de turno, mientras que cuando los indicadores empeoran aparece rápidamente la búsqueda de responsables en administraciones anteriores.
Para el especialista, el camino debería ser diferente: analizar los datos, investigar las causas, implementar políticas y luego evaluar si esas políticas funcionaron.
“Echar la culpa para atrás o echar la culpa al presente no nos sirve”, sostuvo.
La transformación educativa requiere tiempo
Finalmente, Buccino pidió evitar las respuestas rápidas frente a problemas que requieren procesos prolongados.
Comparó la transformación educativa con el aprendizaje de la lectoescritura: un niño no aprende a leer y escribir de un día para otro, sino mediante un proceso en el que el docente aplica estrategias y las ajusta de acuerdo con las necesidades del alumno.
En esa línea, consideró que la educación necesita continuidad, estudio, evaluación y capacidad de corregir las políticas sobre la marcha.
La entrevista también abrió un debate sobre las diferencias entre las generaciones de docentes, el cambio en el perfil social de quienes eligen la profesión y el reconocimiento que históricamente tuvo la figura del maestro.
Para Buccino, recuperar el valor de la docencia requiere no solamente mejores condiciones económicas, sino también incentivos simbólicos y un mayor reconocimiento del papel que cumplen los docentes dentro de la sociedad.