La industria manufacturera y la construcción, dos sectores de fuerte incidencia en el Producto Bruto Interno (PBI) y en la generación de empleo, continúan atravesando un escenario complejo. En julio, la actividad volvió a mostrar números negativos y desde el sector advierten que la situación sigue sin encontrar un piso.
Gustavo Roselló, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), en declaracione a Radiofmtotal expresó su preocupación por la realidad que atraviesa particularmente el NEA y señaló que los indicadores nacionales no reflejan necesariamente la situación de las economías regionales.
“Se habla de una reactivación, del derrame de la minería, del petróleo y de Vaca Muerta, pero la verdad es que el resto del país, sobre todo nuestra zona, está muy alejada de esos números”, sostuvo.
Roselló cuestionó además que las comparaciones interanuales se realicen contra períodos que ya habían registrado niveles muy bajos de actividad. Según explicó, aun cuando algunos indicadores puedan mostrar una caída cercana al 5%, el panorama resulta preocupante porque se parte de una base de comparación particularmente negativa.
El costo de construir, otro de los problemas
Desde Camarco remarcan que el incremento sostenido de los costos de construcción constituye uno de los principales obstáculos para la recuperación del sector.
El valor del metro cuadrado continúa aumentando debido al costo de los insumos y de la mano de obra, mientras que el mercado inmobiliario no logra acompañar esos valores. Esta situación, según Roselló, desalienta a los desarrolladores y dificulta que nuevos proyectos puedan concretarse.
“Tenemos un valor del metro cuadrado de construcción muy caro y un mercado que no recupera y no convalida los valores que se necesitan para que el desarrollador venda y se aliente la inversión”, explicó.
La preocupación también alcanza a proveedores, fabricantes y pequeñas empresas vinculadas a la construcción, que dependen directamente del nivel de actividad.
El crédito hipotecario, una de las claves
Frente a este escenario, el titular de Camarco consideró fundamental avanzar en líneas de crédito destinadas a la vivienda.
Destacó algunas iniciativas impulsadas por el Banco de Corrientes y sostuvo que es necesario profundizar el acceso al financiamiento para que la construcción pueda recuperar dinamismo.
“En todos los países del mundo el crédito hipotecario es lo que mueve la actividad. Acá podemos comprar un televisor en 24 cuotas y una vivienda prácticamente la tenemos que comprar de contado”, planteó.
También valoró la posibilidad de impulsar proyectos habitacionales destinados a jóvenes y personas que buscan acceder a su primera vivienda, aunque remarcó que lo fundamental es generar mecanismos que permitan movilizar la actividad privada.
Preocupación por los materiales y la producción
Roselló señaló que la caída alcanza prácticamente a todos los rubros vinculados a la construcción: cemento, hierro, aluminio, aberturas y otros insumos.
Según indicó, existen empresas y proveedores nacionales que están atravesando dificultades debido a la baja demanda y a los menores niveles de producción.
“Vemos que el cemento cae y que el hierro no se está vendiendo más. Hay problemas con proveedores nacionales y fábricas de cemento con una producción muy baja”, afirmó.
El dirigente sostuvo que algunas obras paralizadas podrían comenzar a finalizarse, pero consideró que esto no alcanza para generar una recuperación sostenida del sector.
Un escenario que mantiene la incertidumbre
Desde la Cámara Argentina de la Construcción advierten que el sector necesita medidas concretas para recuperar el nivel de actividad y generar empleo.
Entre las herramientas mencionadas aparecen el crédito hipotecario, nuevas líneas de financiamiento para vivienda y mecanismos como las hipotecas divisibles, que permitirían financiar proyectos inmobiliarios sobre bienes futuros.
Para Roselló, existen iniciativas y propuestas positivas, pero todavía falta una decisión política firme que permita ponerlas en marcha y generar una recuperación sostenida de la construcción, una actividad que por su impacto sobre numerosos sectores de la economía puede funcionar como un importante motor de empleo y producción.