El presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), Martín Pinto, aseguró que el consumo de pan cayó más de un 60% en el país y advirtió que la crisis provocó el cierre de 2.850 panaderías registradas y la pérdida de alrededor de 17.000 puestos de trabajo directos.
En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal Pinto describió un panorama crítico para el sector y sostuvo que la caída del poder adquisitivo modificó por completo los hábitos de compra de los consumidores.
"Hoy la gente ya no pide medio kilo o un kilo de pan. Entra a la panadería y dice: '¿Qué me alcanza con esta plata?'", afirmó.
El dirigente explicó que la retracción también golpeó con mayor fuerza a los productos de mayor valor agregado. Según indicó, las ventas de tortas, tartas y sándwiches de miga registran caídas de entre el 85% y el 90%.
Cierre de panaderías
Pinto señaló que, de unas 53.000 panaderías registradas que había en el país, ya cerraron 2.850. Solo en la provincia de Buenos Aires dejaron de funcionar unas 1.700.
A esa situación sumó la pérdida de miles de empleos y el impacto sobre otras actividades vinculadas, como técnicos, electricistas, mecánicos y proveedores que trabajan para el sector.
Aumento de costos
El referente panadero sostuvo que el incremento de los costos de producción fue muy superior a la posibilidad de trasladarlos a los precios.
Detalló que en los últimos dos años:
Los servicios aumentaron alrededor del 800%.
El boleto de colectivo para los trabajadores subió cerca del 1.000%.
Los alquileres crecieron un 600%.
La materia prima aumentó aproximadamente un 750%.
Mientras tanto, aseguró que los productos de panadería solo pudieron incrementarse entre un 120% y un 180%, debido a la caída del consumo.
Menos producción y menos personal
Pinto contó su propia experiencia para reflejar la crisis.
Relató que en 2023 trabajaba con seis empleados y actualmente la panadería funciona únicamente con él y dos familiares. Además, indicó que de diez máquinas que posee, hoy solamente utiliza tres.
"Si se rompe la única máquina que produce pan, tengo que cerrar porque no tengo recursos para repararla", expresó.
Jubilados y familias, los más afectados
El dirigente también remarcó el impacto social de la crisis y aseguró que muchos jubilados dejaron de comprar pan porque destinan gran parte de sus ingresos a medicamentos.
Además, señaló que numerosas familias consultan si quedó pan o facturas del día anterior para poder llevar alimentos a sus hogares.
Críticas a la política económica
Pinto cuestionó los indicadores oficiales de inflación y sostuvo que la realidad que viven comerciantes y consumidores no coincide con las cifras difundidas por el Gobierno nacional.
Afirmó que, pese a una inflación más alta durante años anteriores, el consumo permitía sostener el funcionamiento de las panaderías, pagar salarios, aguinaldos y vacaciones. En cambio, aseguró que actualmente muchos comercios deben endeudarse para afrontar esos compromisos.
Finalmente, consideró que la situación se repite en distintos rubros comerciales, como carnicerías, almacenes, verdulerías y kioscos, y reclamó un cambio en la política económica para recuperar el consumo interno y aliviar los costos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas.