POR
JORGE MAIDANA
AGRESIVIDAD AL VOLANTE Y EL PAPEL DE LA PSICOLOGÍA
PERITO ACCIDENTOLOGO - PRODUCTOR ASESOR DE SEGUROS
MATRÍCULA 96741
El uso de motocicletas continúa siendo uno de los principales factores asociados a las muertes en siniestros viales en Argentina. La situación adquiere especial preocupación en Corrientes, donde la proporción de víctimas que se movilizaban en moto alcanza niveles aún más elevados.
Así lo analizó el perito accidentólogo Jorge Maidana, durante su habitual columna de seguridad vial quien puso el foco en la necesidad de reforzar las medidas de prevención y, fundamentalmente, el uso correcto del casco.
Según los datos mencionados durante la entrevista, a nivel nacional alrededor del 47% de las personas fallecidas en siniestros viales se movilizaban en motocicleta o bicicleta, mientras que en Corrientes el porcentaje sería considerablemente mayor, llegando a aproximadamente 7 de cada 10 víctimas fatales.
Maidana explicó que la diferencia fundamental entre viajar en automóvil y hacerlo en motocicleta está en el nivel de protección que ofrece cada vehículo.
“En el automóvil tenemos toda la protección conformada por el habitáculo, paragolpes, capó, airbags y cinturones de seguridad. En la motocicleta somos nosotros mismos, principalmente nuestra cabeza, nuestro paragolpes”.
En ese sentido, remarcó que el casco constituye una herramienta fundamental para reducir las consecuencias de un impacto, incluso a velocidades que pueden parecer bajas dentro de una ciudad.
El especialista también advirtió que no alcanza simplemente con llevar el casco puesto: debe estar correctamente colocado y abrochado. De lo contrario, ante una caída puede salir despedido y dejar al motociclista prácticamente sin protección.
La falsa sensación de seguridad
Durante la charla también se abordó una conducta frecuente en ciudades pequeñas como Curuzú Cuatiá: la percepción de que, por recorrer distancias cortas o conocer perfectamente las calles, el riesgo es menor.
“Si voy a cinco cuadras, no me va a pasar nada”, es una de las ideas que, según Maidana, contribuyen a minimizar los riesgos.
El especialista señaló que esa “falsa sensación de seguridad”, sumada a la familiaridad con el entorno y a determinadas conductas naturalizadas, termina favoreciendo el incumplimiento de normas básicas de tránsito.
También mencionó situaciones habituales como circular sin casco, utilizarlo de manera incorrecta, transportar pasajeros sin las condiciones adecuadas o conducir motocicletas que no cuentan con todos los elementos de seguridad correspondientes.
Prevención y controles
Maidana consideró que los controles de tránsito cumplen un papel fundamental, aunque planteó la necesidad de que tengan también un fuerte componente preventivo.
En ese sentido, sostuvo que muchas veces los conductores perciben los operativos exclusivamente como mecanismos destinados a sancionar o retener vehículos, cuando deberían servir también para generar conciencia y prevenir siniestros.
De todos modos, remarcó que la responsabilidad primaria continúa siendo de cada conductor y que el cumplimiento de las normas no debería depender de la existencia de un operativo de tránsito.
“Si cada ciudadano se hiciera cargo de lo que tiene que hacer cuando conduce, no haría falta insistir tanto desde la Dirección de Tránsito”, señaló.
Finalmente, Maidana llamó a tomar conciencia sobre las consecuencias que dejan los siniestros viales. No solamente se trata de las víctimas fatales, sino también de quienes sobreviven y pueden quedar con lesiones y secuelas graves, generando además un fuerte impacto para sus familias y para el sistema de salud pública.
La advertencia vuelve a poner sobre la mesa una problemática que se repite en las calles de Curuzú Cuatiá y de toda la provincia: usar casco, respetar las normas y conducir responsablemente puede marcar la diferencia entre llegar a destino o convertirse en una nueva víctima vial.